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Normativa
Atrás Jurisprudencia Ambiental
 

V.10. TRIBUNAL SUPREMO. PENAL.

Sala Segunda.

Sentencia nº 1599/1998, de 16 de diciembre de 1998. Recurso de Casación núm. 603/1998

Ponente: Diego Antonio Ramos Gancedo

Materia: DELITOS: Delito ecológico.


HECHOS

CONTENIDO

FUNDAMENTOS JURÍDICOS

RESOLUCIÓN



CONTENIDO

En el recurso de casación por infracción de ley, que ante Nos pende, interpuesto por el Ministerio Fiscal, contra sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Valladolid, Sección Segunda, que absolvió a los acusados Jesús G. R. y Eutimio G. R. de un delito contra el medio ambiente.

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FUNDAMENTOS JURÍDICOS

PRIMERO.-La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valladolid dictó sentencia por la que absolvía a los acusados de un delito contra el medio ambiente del artículo 325 CP vigente, del que venían acusados por el Ministerio Fiscal.
 El Tribunal sentenciador razona en el fundamento de derecho primero de su sentencia el FALLO absolutorio explicando la ausencia de dolo en la conducta de los acusados, quienes «obraron en la creencia racional de actuar lícitamente».
 El Ministerio Fiscal recurre en casación la meritada sentencia articulando a tal efecto dos motivos combinados entre sí, uno por error de hecho en la valoración de la prueba al amparo del artículo 849.2.º LECrim, y otro por infracción de ley del número 1 del mismo precepto, por indebida aplicación del artículo 325 CP, siendo el primero presupuesto necesario del segundo, por cuanto la estimación de aquél modificaría de manera determinante la base fáctica de la sentencia y permitiría demostrar el «error in iudicando» en que incurrió el órgano juzgador sobre la ausencia del elemento subjetivo del delito. Dada la interdependencia de los motivos aducidos, los examinaremos conjuntamente, anticipando desde ahora que el recurso no puede prosperar.
  Sostiene el Ministerio Público que el «factum» de la sentencia de la Audiencia Provincial de Valladolid debería haber incluido dos datos de carácter fáctico que habrían sido decisivos a la hora de que el Tribunal procediera a efectuar la subsunción: a) que la autorización concedida a los acusados por el Servicio Territorial de Economía de la Junta de Castilla y León, Sección de Minas, consignaba en su apartado h) que dicha autorización se otorgó «sin perjuicio de terceros, debiendo la Comunidad de Bienes obtener las autorizaciones a que hubiese lugar a las personas físicas, jurídicas u organismos administrativos»; y, b) que la Comunidad de Bienes dirigió un escrito al Alcalde de Tudela de Duero en el que se consigna haber recibido oficio del Servicio Territorial del Medio Ambiente y Ordenación de Territorio en el que se comunica la necesidad de obtener autorización de la Comisión de Urbanismo de Valladolid para realizar los trabajos.
 Afirma el recurrente que la incorporación de estos dos elementos a la declaración de HECHOS probados acreditaría que «los acusados tenían conocimiento de que para explotar legalmente su empresa de extracción de áridos en el lugar indicado necesitaban autorización de la Comisión Provincial de Urbanismo», lo que excluiría el error de prohibición excluyente del dolo en que se apoya la sentencia para dictar su FALLO absolutorio y, consecuentemente, los HECHOS probados -debidamente completados con los datos omitidos- constituirían el delito contra el medio ambiente que se imputaba a los acusados.
 SEGUNDO.-Dos son las razones por las que no se puede aceptar la pretensión de la parte recurrente. En primer lugar, el Ministerio Fiscal conoce perfectamente la doctrina de esta Sala Segunda según la cual la prosperabilidad del recurso de casación por el cauce del error de hecho en la apreciación de la prueba exige, entre otros requisitos esenciales, que los documentos señalados por quien denuncia, acrediten de manera indubitada, permanente e incontestable la equivocación sufrida por el juzgador; que lo que de esos documentos se desprende no esté contradicho por otros elementos de prueba de que haya dispuesto el Tribunal «a quo» para formar su convicción; y, finalmente, que el error sufrido sea trascendente y determinante para la subsunción.
 En el caso presente no podemos estimar que se hayan satisfecho estas exigencias inexcusables. Que la Audiencia Provincial valoró los documentos que cita el recurrente es evidente a la vista del relato histórico, pero no extrajo de ellos las consecuencias que predica el recurrente toda vez que los documentos señalados no acreditan de forma incontestable e irrebatible que los acusados actuasen dolosamente, esto es, con conocimiento de que su conducta era delictiva y con voluntad de delinquir. Pero es que para determinar tan fundamental extremo, el juzgador tuvo a su disposición otros elementos de prueba que, junto a aquéllos, fueron valorados de manera unitaria, y de esa conjunta valoración de la prueba documental y testifical practicada, llegó a la conclusión exculpatoria que ahora se combate. No es irrelevante reseñar que, sobre lo ambiguo del CONTENIDO del apartado h) del primer documento citado por el recurrente, se añade el hecho determinante de que ese mismo documento es en el que, de manera oficial, expresa e inequívoca, el Servicio Territorial de Economía de la Junta de Castilla y León otorga la autorización a los acusados para desarrollar los trabajos por los que, a la postre, serían éstos sometidos a juicio, procediendo asimismo a fijar la fianza para garantizar la restauración conforme al proyecto presentado, y que fue prestada debidamente. Y en lo que atañe al otro documento señalado por el recurrente, tampoco es intrascendente significar que el Tribunal de instancia valoró la totalidad de la prueba y en especial la documental consistente en la solicitud dirigida por los acusados al Alcalde de Tudela de Duero para que remitiera el informe requerido por la Comisión Provincial de Urbanismo, organismo que había comunicado a los acusados que dicha Comisión debía autorizar los trabajos, y en cuyo escrito, los acusados urgían al Alcalde la elaboración de tal Informe para su elevación a la Comisión de Urbanismo «para poder continuar los trabajos...», todo ello sobre la base de una previa autorización efectiva y formalmente otorgada, lo que permite deducir que los acusados interpretaban esta última comunicación como un trámite administrativo sobrevenida que se apresuraron a cumplimentar.
 El análisis valorativo del conjunto de la prueba que llevó a cabo la Audiencia no nos permite aceptar que los documentos aportados por el Ministerio Fiscal demuestren el error que se denuncia.
 TERCERO.-Pero es que, además, y aun en el caso de que fuese aceptada la tesis del recurrente, ésta carecería de relevancia a efectos del FALLO absolutorio. Porque aunque el relato fáctico de la sentencia se completase con las omisiones denunciadas, y de esta nueva declaración de HECHOS probados surgiese la concurrencia del elemento subjetivo del delito previsto en el artículo 325 CP, tampoco podría tener éxito el recurso, por la sencilla razón de que ese «factum» no acreditaría la concurrencia de un elemento esencial constitutivo del ilícito penal de que se trata cual es el de que la actividad desarrollada por los acusados «puedan perjudicar gravemente el equilibrio de los sistemas naturales», tal y como exige el tipo.
 Como ha señalado la doctrina de esta Sala, el delito tipificado en el artículo 325 CP es un delito de peligro concreto, que se consuma cuando se produce la creación del riesgo (STS 26 septiembre 1994), y que exige que se produzca un peligro grave (STC 5 julio 1990). Pues bien, en el relato de HECHOS probados de la sentencia, ni en el que propugna el recurrente, se contiene elemento específico alguno demostrativo de que la actividad de los acusados hubiera generado ninguna clase de peligro para el medio ambiente, y mucho menos, de que se tratara de un riesgo «grave» para el bien jurídico protegido. No existe concreta mención a tal extremo, ni a su eventual naturaleza, entidad o consecuencias. Por el contrario, el «factum» alude a que a los acusados les fue exigida una fianza de 2.500.000 pesetas «para garantizar la restauración conforme al proyecto a tal efecto presentado», pero sin que señale dato alguno que permita suponer -y menos acreditar- que tal precaución administrativa implicaba necesariamente un peligro para el medio ambiente, del que, insistimos, nada se precisa en la declaración de HECHOS probados ni tampoco, claro, sobre su hipotética gravedad. Si a lo dicho se añade que la fianza fue cumplidamente prestada según lo requerido, es llano concluir que el supuesto riesgo de daño que hubiera ocasionado la actividad de los acusados quedaba eliminado con la garantía que lo cubría, con lo que, en definitiva, se constata la ausencia en la acción típica de uno de los elementos que configuran el delito, razón por la cual debe confirmarse el FALLO absolutorio recaído en la instancia.

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RESOLUCIÓN

Que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación por infracción de ley, interpuesto por el Ministerio Fiscal, contra Sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Valladolid, Sección Segunda, de fecha 17 enero 1998, en causa seguida contra los acusados Jesús G. R. y Eutimio G. R., en la que se les absolvió de un delito contra el medio ambiente. Se declaran de oficio las costas procesales.









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